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Jakairá

Un centro gratuito para madres y padres adolescentes en situación de vulnerabilidad social, que defiende los derechos del niño y los adolescentes. Talleres, jardín de niños y apoyo psicológico, son los puntos centrales para lograr la  integración social positiva.

Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, en Argentina hay 700 mil nacimientos por año. El 16 por ciento proviene de madres adolescentes de entre 15 y 19 años, y más de 3000 son de niñas de 10 a 13 años. El 69 por ciento de esas mujeres adolescentes no planearon ese embarazo. Ser madre a una edad temprana implica el desafío de criar a otra persona en un periodo de inmadurez, tanto física como emocional. A esto se le suma la mirada acusadora de la sociedad, una Ley de Educación Sexual que tiene 10 años de aprobada y que no se cumple en el país o se aplica pobremente, y un sistema educativo que no está dispuesto a incluirla.

Hace 13 años y con el objetivo de abordar esta problemática, es que nace Jakairá. La institución, ubicada en el barrio porteño de Chacarita, focaliza estrategias para ayudar a madres y padres adolescentes en situación de vulnerabilidad, a desarrollarse a través de diferentes estrategias y promoviendo el acceso a los derechos del niño y de los adolescentes
Ricardo Gorodisch, médico psiquiatra y presidente de la institución, cuenta cuál es el trabajo que realizan:“Somos un centro de atención gratuita. Decidimos encarar este proyecto a partir de tres ejes: uno es el psicoanálisis, para trabajar los aspectos de la subjetividad y las problemáticas emocionales, como también, promover el cuidado de los niños y niñas en los primeros 3 años, que es cuando está todo su potencial para el futuro. El otro eje es trabajo social para trabajar sobre la garantía de los derechos, y el tercero es la educación. Además Contamos con un jardín que posibilita ofrecer una propuesta integral”. 
Es importante destacar la contención que brinda el grupo de profesionales a las adolescentes: “Ellas ya se apropiaron del espacio;algunas pueden desconfiar al inicio pero cuando empiezan a hablar con otras jóvenes, entienden que acá no hay una mirada que les dice ‘no sos buena madre’. Otro tema de fondo es que, el ejercicio de una sexualidad libre no está culturalmente aceptado. Existe una marcada inequidad de género; se espera que las adolescentes mujeres no tengan relaciones sexuales, y los varones sí.  Al quedar embarazada, la culpa recae en la adolescente, por ser ella la que debería haberse abstenido de tener relaciones sexuales, como si todo girara en torno a las chicas. La salud sexual y el ejercicio de una sexualidad plena y responsable, es uno de los temas indispensables a abordar. Además, entendemos que ellas pueden ser buenas madres, y que para promoverlo hace falta una buena red de sostén de quien cuida del niño, es decir, de ellas.”, expresa el presidente.

Esta institución apuesta a un trabajo muy intenso, donde plantean dos abordajes: el Integral e Interdisciplinario que se ofrece en la sede. Allí se tratan cuestiones como la primera infancia desde el jardín maternal, donde se hace un seguimiento individualizado a cada niño, se trabaja intensamente para garantizar el acceso a los servicios de salud y a las escuelas. Por su parte, los adolescentes participan de un grupo terapéutico en el que reciben un seguimiento individual y se tienen en cuenta su  contexto social y familiar, la capacitación e inserción laboral, la escolaridad, entre otras situaciones. Por último, este abordaje trabaja con la maternidad y paternidad; este eje incluye un taller de crianza, un taller de padres, seguimiento vincular y entrevistas familiares. 

El otro programa se trata de un Trabajo en Red. “Consiste en un trabajo que es de puertas para afuera. Se hace puentes con otras instituciones, o proyectos del Gobierno de la Ciudad, para que los adolescentes también se inserten en esos programas.Además, hoy estamos trabajando en varias escuelas con estudiantes de secundaria, promoviendo desde los primeros años vínculos sanos. Para que desarrollen relaciones no violentas. Y que puedan reflexionar sobre el respeto en los vínculos”, cuenta el médico. 

Los adolescentes, en su mayoría mujeres, tienen que ir tres veces por semana para asistir a los talleres. Ellos llegan a través de organismos que trabajan con adolescentes, organismos públicos, hospitales y establecimientos educativos. “Las y los adolescentes son derivados desde los centros de salud e hicimos un puente muy interesante con las escuelas de la Cuidad. Es interesante ver cómo hoy también algunas adolescentes recomiendan a familiares y amigas a asistir.Actualmente 27 mamás y 12 papás asisten a la institución y unos 28 chicos concurren al jardín maternal que funciona de 10.30 a 18.30”, cuenta Gorodisch. 

“La apuesta está orientada en el armado de la red familiar y social de ellas afuera. En Jakairá, la adolescente puede ser incluida desde el embarazo, y si se está beneficiando del programa, puede continuar hasta los tres años del niño. En la transición es muy acompañada por el equipo, hasta que ese niño también tenga su lugar en el jardín de infantes, que es uno de sus derechos ineludibles”, afirma Ricardo. 

Este proyecto está desarrollado por la Fundación Kaleidos y la Fundación Children Action, desde que fue creado por su presidente y la co-fundadora Sandra Nofal, en 2003. 

El equipo terapéutico tiene como objetivo que cada joven pueda desarrollar un proyecto. “Desde ya, para nosotros es fundamental que terminen la escuela. Acá recibimos muchas adolescentes que tienen ese derecho vulnerado desde hace muchos años, y volver se les hace muy difícil. Por eso buscamos alternativas para que puedan acceder a una educación no formal o una capacitación que redunde en una formación laboral que les interese. Las mismas adolescentes entienden que es una propuesta integral, y que si el programa les interesa, tienen que apostar a un proyecto, así como, participar de los espacios grupales, y su hijo o hija incluirse en el jardín maternal”, señala el presidente.

En Traslasierra, provincia de Córdoba, también está presente. Allí, la estrategia es trabajar en las escuelas con las adolescentes que están embarazadas o ya son mamás, con los púberes, con los docentes y familiares de adolescentes. Además, se está promoviendo desde el año pasado que los chicos de cuarto y quinto año sean los promotores de salud y educación.

Trabajo conjunto con Muy Simple

En esta búsqueda de que los jóvenes desarrollen un proyecto personal, Jakairá se conectó con la Fundación Muy Simple. Actualmente, varios adolescentes asisten a los cursos para prepararse en un oficio.  “Llegamos porque una trabajadora social del equipo se contactó con la coordinadora, Úrsula Carle. Ella nos contó cómo trabajaban, y nosotras intercambiamos con ellos nuestra modalidad. Luego, les contamos a las chicas y a los chicos sobre la existencia de esta fundación y se entusiasmaron mucho por la diversidad de propuestas”, cuenta Gabriela Elizondo, una de las coordinadoras jakairenses.

Los jóvenes después de visitar MS, se inscribieron en distintos cursos. Unos diez alumnos son que están estudiando. “A algunos les cuesta más empezar, pero lo importante es que está la propuesta concreta y el lugar concreto. A veces es muy difícil poder interesar a los chicos cuando no conocen el lugar; y la verdad que nos hayan recibido y abierto las puertas, facilitó mucho a que esto se pueda realizar. Los cursos que tuvieron más repercusión en los chicos fueron el de cocina, el de costura, de inglés, y el de peluquería”, finaliza Gabriela.